Si Pedro es decente, podemos alabar su decencia, pero si padece no nos atreveremos a lamentar su padecencia. Generalmente preferiremos hablar de 'sufrimiento'. Cuando pensamos que un asunto nos incumbe, decimos que es de nuestra incumbencia, pero si pensamos que nos concierne no diremos que es de nuestra concerniencia. Existe también el sinónimo atañer, pero rara vez alguien se atreverá a decir 'atañencia'. Que yo sepa, Unamuno usó por lo menos una vez el adjetivo 'atañente'.
El que tiene cierta cosa sólo está autorizado a ser tenedor en un contexto financiero o de seguros, pero en lenguaje corriente evitamos usar esa palabra y preferimos decir 'poseedor'. El que mata es matador (aunque sólo de toros; en los demás casos, es asesino). El que mete, en cambio, no es metedor, sino introductor. Cometer y perpetrar son posiblemente sinónimos pero, mientras el que perpetra es perpetrador, el que comete no es cometedor, sino perpetrador también.
La acción y el hábito de fumar no tienen sustantivo. Según el DRAE, una fumada no es un acto de fumar, sino una "porción de humo que se toma de una vez fumando un cigarro" (¡también la RAE confunde cigarro con cigarrillo!). Podemos paliar la carencia de ese sustantivo con la palabra 'tabaquismo', pero sólo cuando el contexto lo permita, ya que el tabaquismo es, estrictamente hablando, una adicción, y el término hace referencia al tabaco, no a la inhalación de su humo. El hablante sin prejuicios puristas, sin embargo, necesita la palabra y no se amilana. En un restaurante de Costa Rica leí una vez "No se permite el fumado".
De 'heder' se deriva 'hedor', pero en lugar de decir hediente preferimos decir maloliente.El que ama a Filomena es su amante. Pero el que quiere a Filomena no es su queriente, sino... también su amante. Merece la pena comentar, de paso, que el español es la única lengua que conozco en que el verbo amar es sustituido casi siempre por querer. Que no es ni precisamente lo mismo. Materia para psicoanalistas.
Y, para terminar, hay un problema de coexistencia entre competir y competer. Los dos comparten el sustantivo 'competencia', lo cual a veces puede ser causa de confusión. Es cierto que interferir genera interferencia, pero el sustantivo de maldecir es maledicencia, y el de convenir, conveniencia (contradiciéndose con el sustantivo de avenir, que es avenencia). ¿No podríamos, pues, para evitar confusiones, adoptar la variante 'compitencia'?

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