Sunday, August 19, 2018

Elegir

Que yo sepa, 'elegir' significa que mucha gente vota para que una persona ocupe (o no) un cargo representativo. Una sola persona no puede 'elegir' un pantalón en una tienda de ropa. Puede seleccionarlo, o escogerlo. Esta confusión, que naturalmente podemos ignorar si recurrimos al socorrido contexto, parece sorprendente en un país que hace ya dos generaciones que vive en democracia.

Lo malo es que la causa más probable de esta confusión, que podríamos alegar como atenuante, revela otra deficiencia flagrante del español: los prejuicios -o la desidia- frente a las reglas de la morfología. En efecto, resulta que 'escoger' es un verbo sin sustantivo y, como sucede demasiado a menudo en español, en lugar de aplicar las reglas de la morfología el hablante prefiere emprender una excursión por los cerros de Ubeda y echar mano de un sinónimo.

Entonces, si uno quisiera expresarse correctamente, ¿qué debería decir, por ejemplo, en lugar de "no tengo elección"? En Colombia se usa, a nivel popular, la palabra "escogencia", pero en España y otros países está mal vista. ¿Y la acción de escoger? Pues se asombrará usted, pero 'encogimiento' está bien vista, mientras que 'escogimiento' no lo está.  

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Discutir

La confusión entre 'discutir' y 'disputar' es tan significativa como la que hay entre 'escuchar' y 'oír'. En el DRAE figura todavía 'discutir' con el significado principal de 'analizar', pero en el uso corriente esa palabra es sinónimo de 'llevarse la contraria'. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que cuando se discute en español, efectivamente, todas las posiciones están férreamente determinadas de antemano y nadie está jamás dispuesto a dar su brazo a torcer.

Faltaría más.

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Investigar

En el siglo XVI, maese Diego de Ortiz, maestro toledano de la viola de gamba, escribió unos bellísimos ejercicios para ese instrumento que él llamó "Recercadas del Tratado de glosas". En aquellos tiempos "recercar" era sinónimo de buscar, explorar. Hacía falta quizá una sociedad acomodaticia y retrógrada para olvidar por falta de uso el significado de esa palabra de origen latino, que sin embargo han seguido usando hasta el día de hoy los hablantes de italiano (ricercare), inglés (research), francés (recherche) e incluso rumano (cercetare).

Irónicamente, la palabra figura hoy en el DRAE sólo con el significado de 'instalar una cerca'. Lo que habría debido ser inquietud, afán de exploración o sed de conocimiento evoca, por el contrario, un concepto defensivo. ¿Frente a la irrupción del pensamiento científico?, cabe preguntarse.

Cuando -presumiblemente siglos después de Diego de Ortiz- alguien necesitó por fin usar su cerebro con fines científicos, en lugar de sentar cátedra o de poner verde al prójimo, no quiso o no supo rescatar la antigua 'recerca'. Al fin y al cabo, ya se sabe que lo importante es el contexto, y en el contexto apropiado con 'investigar' bastaba y sobraba. Así, en un contexto policial un policía 'investigaria' un caso, mientras que en un contexto científico un biólogo 'investigaría' el comportamiento de una célula. En un mundo estático en el que nadie osa jamás romper la rutina, la idea de que a un científico se le ocurra investigar un delito, o a un policía investigar una reacción química, es descabellada. Y la lengua lo refleja.

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Sunday, August 12, 2018

Motivo, razón, causa

Un motivo es un impulso que nos mueve a obrar de determinada manera. Es, por tanto, enteramente subjetivo, y se inscribe en mayor o menor medida en la esfera de las emociones ("tiene motivos para enfadarse"). Una razón, en cambio, se sustenta siempre en una argumentación objetiva ("tiene razones para recetar ese medicamento"). Y una causa es una circunstancia independiente de quiénes la protagonicen ("ésas fueron las causas del incendio").

A veces, una razón aparente puede encubrir un motivo, que sería por consiguiente la verdadera causa, por lo que se trata de tres significados distintos que sería necesario diferenciar. Ejemplos:

Se convirtió al catolicismo porque deseaba pertenecer a esa iglesia (motivo)
Se convirtió al catolicismo para no llamar la atención (razón)
Se convirtió al catolicismo porque lo obligaron (causa)

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Hipótesis

Estrictamente hablando, una hipótesis es una idea que tal vez permitiría explicar determinado fenómeno. Una hipótesis está siempre en el aire mientras no sea confirmada, en tanto que un supuesto es algo de lo que uno no está seguro, pero que considera válido. Cuando uno invoca una idea basándose únicamente en intuiciones, indicios o sospechas, habría que hablar más bien de conjeturas o especulaciones.

Tratemos de encontrar un ejemplo. 'El sol gira alrededor de la tierra' es una hipótesis que los científicos han demostrado falsa. Pero uno puede tener razones para creer que es cierta, en cuyo caso se trataría de un supuesto. En cambio, si uno simplemente tiene la corazonada de que el sol gira alrededor de la tierra, entonces su afirmación no pasará de ser una conjetura.

Como nota curiosa, se ha generalizado el uso del verbo 'barajar' en el sentido de 'contemplar cierto número de hipótesis'. Como metáfora no parece muy brillante, ya que, hablando de naipes, la finalidad de barajar es introducir el azar, concepto bastante alejado del terreno de las hipótesis. Pero lo que ya no tiene ni pies ni cabeza es barajar una hipótesis. Me recuerda a la anécdota aquella del policía antidisturbios que durante una manifestación ilegal, allá por los años 70, abordó amenazadoramente a un compañero de mi clase y le dijo: "¡Disuélvase!"

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Lógico

La lógica es un conjunto de reglas rigurosamente definidas que permiten formalizar una argumentación. En la vida cotidiana, la lógica tiene también cabida a veces, por ejemplo cuando decimos:

Es lógico que Juan no diga nada: es mudo

Sin embargo, a menudo el adjetivo 'lógico' se usa como sinónimo de 'natural', 'comprensible', 'previsible' o 'evidente', por ejemplo en:

Es lógico que Juan esté preocupado

Implícitamente, lo que queremos decir aquí es que, dada la situación de Juan, cualquier persona en su lugar estaría preocupada, y Juan es nada más que un caso particular de una afirmación general.

Sin embargo, algunos hablantes que quieren parecer más cultos de lo que son han adoptado el adverbio 'lógicamente' como una coletilla que les vale casi para todo. Para ellos, viene a significar algo así como "claro, ..." o "desde luego, ...". Por ejemplo:

Lógicamente, me gusta esa canción
Lógicamente, puedes venir a casa cuando quieras

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Contundente

Una palabra que se usa mucho desde hace algún tiempo es 'contundencia'. Oímos hablar de afirmaciones, razones, pruebas o argumentos 'contundentes', sospechando que lo que el hablante quiere decir es categóricos, rotundos, taxativos, concluyentes o terminantes. Si los políticos y periodistas que han puesto de moda la contundencia tuvieran hacia la morfología un respeto que nunca han tenido, tendrían presente que contundente es aquello que produce contusión, y tratarían de encontrar un adjetivo menos metafórico.

(Alternativamente, reconocerían su oceánica ignorancia, se comprarían su primer libro y adoptarían la exótica costumbre de leer).

Pero el problema no es sólo el ocaso de la cultura escrita. El problema es la incoherencia intrínseca de un lenguaje cuya semántica es contextual. Hay una relación inversa entre la amplitud del contexto y el valor metafórico de las palabras. Cuanto más reducido es el contexto (es decir, la tribu de hablantes), más ambivalentes son las palabras que usamos. Sólo así podemos entender la existencia de expresiones como 'buen rollo' o 'buena onda', que para un mafioso significan exactamente lo contrario que para su víctima.

La morfología en español no importa mucho. Es sólo un pretexto. Lo contrario de insignificante no es significante, sino 'significativo'. Lo contrario de indeleble no es deleble, sino borrable. Inmutarse es lo mismo que alterarse, pero inmutable es lo contrario de alterable. Y así sucesivamente. La morfología no refleja la estructura de los conceptos cuando los grupos cerrados de hablantes tienden a adoptar la estructura de conceptos del contexto que comparten, y cuando históricamente no han sentido necesidad de comunicarse con otros hablantes externos a la tribu. Si tu vida social y la de tus antepasados se ha desarrollado siempre en torno al polo norte, ¿qué necesidad hay de usar dos palabras para referirse al polo norte, dejando abierta la posibilidad de hablar del polo sur? ¿No bastaría con llamarlo 'el polo'?

Las implicaciones de esta realidad van mucho más allá del simple lenguaje y explican, por ejemplo, la dificultad de implantar un sistema democrático único en las sociedades multitribales, y la curiosa circunstancia de que el laberinto aparente de la política española sólo es posible entenderlo en términos de tribus.

Pero volvamos a la contundencia. Unos párrafos más atrás he mencionado varios sinónimos del adjetivo 'contundente': categórico, rotundo, taxativo, concluyente, terminante. De estos cinco adjetivos, sólo uno tiene un sustantivo conocido: rotundidad. Por desgracia, para conocer este sustantivo hay que haber leído por lo menos diez o quince libros en la vida, hazaña que está fuera del alcance de la mayoría de los periodistas y escritores hispanohablantes actuales. Por lo demás, nadie ha oído nunca hablar de categoricidad, taxatividad, concluyencia o terminancia, y no digamos ya de tajancia, convincencia, aplastancia o decisividad.

Nunca lo sabremos, pero es posible que si el sustantivo 'concluyencia' estuviera en uso nadie habría tenido necesidad de recurrir a la contundencia. Por cierto, con la definición de 'contundente' la RAE vuelve a patinar -por enésima vez- en su lamentable diccionario. Señores académicos, ¿podrían ustedes aportar algún ejemplo de que lo contundente "produce una gran impresión en el ánimo, convenciéndolo"? Sería una gran noticia. Entre tanto, me limitaré a transmitirles mi deseo “contundente” de que disuelvan cuanto antes esa antediluviana institución.

¿Institución? Perdón. Quería decir 'tribu'.

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.