Aunque no siempre somos conscientes de
ello, la religión ha dejado huellas entre nosotros. Un ejemplo
difícil de refutar es la expresión "por culpa de". Que yo
sepa, la culpabilidad es un concepto judicial o moral. En los dos
casos, implica expiación. ¿Realmente creemos que alguien ha hecho
algo malo cuando usamos esa expresión? ¿Esperamos que sea castigado
o se arrepienta de algún pecado? No quiero ni pensarlo. A juzgar por
la frecuencia con que la oímos, viviríamos en un juicio permanente.
Para aclarar ideas, acudo a mi
buscador. Podría entender (hasta cierto punto) a aquel cura de
Oviedo cuando declara: "Yo entré en contacto con la parroquia
por culpa de unas clases de guitarra". Podemos suponer que la guitarra era inocente, de modo que, tratándose de un cura, podría
ser un caso de deformación profesional.
Pero ¿qué debo pensar de frases como
"Los periodistas italianos, en huelga por culpa de Internet",
“No se entrena por culpa de su tobillo”, o "Se arresta a dos
británicos por culpa de un virus"? ¿Hasta qué punto es
culpable una cáscara de plátano de que yo me dé un batacazo?
¿Habrá que castigar también al tomate, que está tranquilo en su
mata?
Pues que alguien me diga cómo.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
No comments:
Post a Comment