Lo que yo querría proponer aquí es un gran programa de habilitación de la lengua española. No de rehabilitación, porque ni siquiera en los tiempos del Imperio tuvo nuestra lengua vocación de universalidad. La aversión al pensamiento científico ha sido siempre un obstáculo insalvable. El programa que yo propongo constaría de varios elementos, de los cuales cinco serían fundamentales:
1 - Habilitación de la morfología. No dejemos que indeleble, expectante, o escrutinio sean palabras sin verbo. Permitamos que membresía designe la condición de miembro. Diferenciemos entre el tiempo cronológico y el meteorológico, y construyamos adjetivos para este último y para todos sus componentes.
2 - Recolocación de las palabras en funcion de sus significados. Usemos oír cuando queremos decir oír, y escuchar cuando queremos decir escuchar. Dejemos que lactancia sea la propiedad de lactar, y usemos lactación cuando hablemos del acto de lactar. Y restauremos la coherencia de los significados. Si 'aislamiento' es el estado de quien está aislado, ¿por qué 'salvedad' no es el estado de quien está a salvo?
3 – Revisión sistemática de las preposiciones y de sus funciones, eliminando, en caso necesario, las que son innecesarias o inducen a confusión. Una población cuenta 25.000 habitantes, aunque no siempre cuente con ellos. Muchas personas cumplen su palabra, pero no siempre cumplen con sus amigos.
4 – Atrevámonos a nombrar lo que no tiene nombre, particularmente si otras lenguas tienen palabras que llenan ese hueco. Dejemos que preempción, kit, partenaire, testar, ralentizar o monitorizar salgan de sus ghettos y desempeñen una función necesaria, independientemente del contexto. No temamos rescatar viejos términos latinos, o palabras de otras lenguas. ¿Por qué apretar tornillos con los dedos cuando podemos importar destornilladores? Recordemos la aspiración ideal: una palabra para cada concepto. No dejemos que las ambigüedades se resuelvan en función del contexto.
5 – Hagamos prevalecer la capacidad expresiva (objetiva) sobre los criterios estéticos (subjetivos). Un perro mordió a Juan es algo que hizo un perro, mientras que Juan fue mordido por un perro es algo que le sucedió a Juan. Una idea bien expresada puede ser tan bella como una expresión evocadora o poética.

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