'Probar' es, además, un concepto en el que se cruzan significados muy diferentes. Uno de ellos es 'catar' o 'degustar', y otro es el adjetivo 'probable', que no tiene ninguna relación con ninguno de los otros dos. A veces, para salir del paso, tenemos que recurrir al verbo 'demostrar', que a su vez es ambiguo. En efecto, no es lo mismo demostrar -es decir, evidenciar- sensatez que demostrar el teorema de Pitágoras. Apoyándonos en las muletas del contexto, solemos hacernos comprender, pero si queremos expresarnos en una lengua menos contextualizada, ¿qué palabra escogeremos en una situación dada? ¿Prueba, evidencia, demostración, comprobación? Si no tenemos en mente el significado absoluto de lo que queremos decir, tenemos bastantes probabilidades de no acertar. Y cada vez que cambiemos de contexto, nos preguntaremos por qué nuestro interlocutor no ha cambiado de palabra.
Descontextualizar nuestro sistema de conceptos es un proceso lento y dificultoso. Por eso no son de extrañar las dificultades con que nos encontramos cuando nos proponemos hablar inglés. Quizá esto explique el gran porcentaje de españoles que se proponen aprender inglés para, poco tiempo después, tirar la toalla.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
No comments:
Post a Comment