Thursday, June 28, 2018

El tiempo

¿Qué pasa con la climatología? Pues nada, que yo sepa. La climatología, de momento, goza de buena salud.

El problema es que, últimamente, en cuanto llueve o sube un poco la temperatura, ya le están echando la culpa a la climatología.

Más de uno piensa que 'tiempo' es una palabra demasiado vulgar. Se comprende. Al fin y al  cabo, quien más quien menos tiene hoy en día lavavajillas y un chalet en la playa... En una ocasión, en la radio, incluso oí a un locutor que anunciaba que 'mañana, el cielo no dispondrá de nubes'.

Algunos no se atreven a tanto, y opinan tímidamente que 'la meteorología deslució el tercer set'. Pues no, señores, la meteorología tampoco desluce nada, la pobre. Si acaso, el tiempo...

Pero, si queréis mi opinión, la verdadera causa de este galimatías es otra:

A saber: ¿cómo diferenciamos el tiempo. . . del tiempo?

La Real Academia Española (de la Lengua), una divertida colección de momias en salmuera, tampoco tiene la solución. Después de varios siglos de trapichear sillones, ni siquiera han encontrado todavía un adjetivo para el pobre tiempo, que, a falta de otra cosa, se tiene que disfrazar de meteorología todos los días para salir por la tele.

Es curioso. Estando el tiempo tan a menudo en boca de todos, ni el hombre de la calle ni el sesudo académico especializado tienen adjetivos para una larga lista de sustantivos que usan a diario. Se habla, por ejemplo, de actividad ciclónica, nubosa, tormentosa o eólica, pero nunca maréica, ólica, auroral, tiémpica, medianocturna, ráyica, nevosa o truenosa. ¿Qué adjetivos tenemos para los chubascos, o el granizo? ¿Existe alguna churrería albal? ¿Un boletín de noticias minutario? ¿Espectáculos mediodiurnos?

Y lo peor de todo: ‘rociero’ es el único adjetivo conocido de ‘rocío’.

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