Sería fácil pensar que 'ordinateur' hace referencia a aquello que 'pone orden', pero esa palabra en francés es 'ordonnateur', del verbo 'ordonner' (es decir, ordenar). ¿Quiere eso decir que existe en francés el verbo 'ordiner'? Me temo que no. La historia es la siguiente:
En 1954, la sociedad IBM France buscaba un término francés para designar un nuevo aparato electrónico que venía de Estados Unidos y cuyo nombre en inglés era 'computer'. Como suele suceder, los inventores del aparato habían escogido un nombre muy apropiado. Simplemente, un 'computador' era un dispositivo cuya función era 'computar'. Más lógico, imposible. Pero había otra posibilidad: que los vendedores franceses, sólo por ser franceses, supieran más que los propios inventores del nuevo aparato. Quien conozca Francia (o España) sabrá que ese tipo de convicciones no son inhabituales en esos países.
De modo que, emprendida la búsqueda de la palabra perfecta, un directivo de IBM aconsejó consultar a un antiguo profesor suyo, Jacques Perret, por entonces titular de la cátedra de filología latina en la Sorbona. Nada menos. Después de darle bastantes vueltas —suponemos—, el profesor Perret respondió el 16 de abril con un detallado análisis del problema. Tras descartar systémateur, combinateur, congesteur, digesteur y synthétiseur, expresó su preferencia por una palabra un tanto olvidada: 'ordinateur', que antaño había significado "personne qui dispose, qui règle selon un ordre”. El término tenía una evidente connotación religiosa. De hecho, el diccionario Littré definía 'ordinateur' como "Dieu qui met de l'ordre dans le monde".
A la vista de los términos que descartó, no parece que Monsieur Perret entendiera exactamente lo que es un computador. En cualquier caso, lo que nadie aclaró nunca es por qué había que evitar en francés la palabra 'computeur'. ¿Quizá, como cabe sospechar también en español, por la proximidad con la palabra 'puta'?
Acudamos a la etimología. La palabra 'puta' proviene del latín 'puter', que significaba 'pútrido', pero 'putare' significaba 'podar' y, en un sentido más general, 'quitar estorbos', 'simplificar'. Aplicado a las cuentas, vino a significar algo así como nuestro coloquial 'echar cuentas' o 'hacer números'. El prefijo 'com-' es intensivo, como en 'comprimir', lo cual nos daría algo así como 'aplicarse a hacer números'. Seguramente por esa razón, el uso más antiguo conocido de la palabra inglesa 'computer' (1646) hacía referencia a las personas que hacían cálculos matemáticos, y los ingenieros de antaño la asociaron a las primeras calculadoras mecánicas (1897).
En español, las dos acepciones de 'computar' que propone el DRAE son bastante desafortunadas:
1. tr. Contar o calcular por números algo, principalmente los años, tiempos y edades.
2. tr. Tomar en cuenta, ya sea en general, ya de manera determinada. U. t. c. prnl.
Vayamos con la primera acepción. Si lo que se computa 'principalmente' son los años, tiempos y edades, ¿qué es lo que se computa 'secundariamente'? ¿Cualquier otra cosa? ¿Por alguna razón en particular? Para aclarar nuestras ideas, acudamos de nuevo al propio DRAE. En él encontramos dos acepciones de 'principalmente':
1 - Primeramente, antes que todo, con antelación o preferencia
2 - Fundamental o esencialmente
Si nos acogemos a la primera acepción, debemos entender que los años, tiempos y edades tienen algún tipo de primacía o preferencia. Pero ¿respecto a qué? ¿Computar las fases de la luna es menos computar que computar los años que tardará en volver a ser eclipsada por el sol?
La segunda acepción nos permitiría definir 'computar' como "contar o calcular por números algo, esencialmente los años, tiempos y edades... y accesoriamente otras cosas". Tampoco aquí está muy claro qué cosas podría uno contar o calcular accesoriamente sin salirse de la definición de 'computar'.
Confieso que si sustituyéramos ese 'principalmente' por 'habitualmente' me quedaría más tranquilo. Al ser el hábito una propiedad circunstancial, podríamos excluirla del concepto abstracto y nos quedaríamos con el meollo de la definición. Supongamos pues que la RAE no ha dado en el clavo y quedémonos simplemente con “contar o calcular por números”. Ciertamente, 'contar' no es lo mismo que 'calcular'... excepto, quizá, si lo hacemos con un ábaco. Como definición, pues, parece un poco primitiva, pero podríamos tener la osadía de mejorarla sustituyéndola por 'obtener un resultado numérico mediante números'. Cuando los números son binarios, nuestra definición se ajusta bastante bien al concepto de computador digital.
Ah. Esperen un momento. Se nos olvidaba la segunda acepción de 'computar':
2. tr. Tomar en cuenta, ya sea en general, ya de manera determinada. U. t. c. prnl.
Ejemplos:
Se computan los años de servicio en otros cuerpos.
Los partidos ganados se computan con dos puntos.
La confusión se apodera de mí. ¿Qué necesidad hay de decir, por ejemplo, “montar a caballo, ya sea en general, ya de manera determinada”. ¿No bastaría simplemente con “montar a caballo”? Es más, en los dos ejemplos señalados se computa “de manera determinada”, y confieso que no se me ocurre ninguna forma de computar “en general”. ¿Acaso es posible computar sin manejar números o datos específicos? Estoy empezando a alarmarme. Todas mis incursiones en el DRAE terminan fatal.
Resumiendo: ¿por qué 'ordinateur' --y, por consiguiente, 'ordenador'-- no es una buena traducción de 'computer'? ¿Acaso hay alguna manera de computar que no consista en regular o poner orden? La respuesta es previsible: sí. Por ejemplo, usando computadores analógicos, o neurales. Teóricamente, incluso, sería posible concebir un computador que generase resultados basándose en la teoría del caos. En cuyo caso, habríamos construido un 'ordenador' que computa... desordenando.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
No comments:
Post a Comment