Sunday, June 24, 2018

Hacia una semántica objetiva

Me encuentro esta mañana con el título de un capítulo en inglés: “Robust findings”. Entiendo perfectamente lo que quiere decir, pero ¿cómo traducirlo? En inglés, robust está definido como “capable of performing without failure under a wide range of conditions”. El DRAE, sin embargo, define robusto como “fuerte, vigoroso, firme”. Me sobra la idea de vigor. ¿Qué pasaría, pues, si lo tradujera por 'conclusiones robustas'? Me temo que pocos lectores lo entenderían.

Podríamos usar el adjetivo 'sólido', pero sobreentendiendo que se trata de unas conclusiones que se mantienen sólidas aunque cambien las circunstancias. Es mucho sobreentender. Tendríamos que presuponer que nuestro interlocutor es capaz de invocar el mismo contexto que nosotros. Si el resto del libro nos diera pistas al respecto, ese contexto sería fácil de invocar, pero ¿y si no pudiéramos acceder al libro y nos enfrentáramos sólo a esas dos palabras? Lo cual nos inspira dos reglas de oro para conseguir la coherencia de una lengua más allá de cualquier contexto: (1) tener una palabra para cada significado, (2) en la medida de lo posible, usar significados independientes de cualquier contexto. En otras palabras, asociar a las palabras una semántica absoluta.

Y ya que hemos traído a colación la palabra sólido, aprovechemos para analizar las definiciones de ella que nos ofrece el DRAE:

1 - Firme, macizo, denso y fuerte.
2 - Dicho de un cuerpo: que, debido a la gran cohesión de sus moléculas, mantiene forma y volumen constantes.
3 - Asentado, establecido con razones fundamentales y verdaderas.
4 - Moneda de oro de los antiguos romanos, que comúnmente valía 25 denarios de oro.
5 - Geom. cuerpo (objeto material de tres dimensiones).

La primera acepción es bastante imprecisa. Las definiciones por acumulación de significados superpuestos son necesariamente vagas. ¿Son necesarias las tres cualidades a la vez para poder decir de algo que es sólido? ¿En qué grado se necesita ser firme, macizo, denso y fuerte, por separado o conjuntamente, para tener derecho a ese adjetivo? Si me pidieran a mí una definición subjetiva, definiría 'sólido' como 'mínimamente deformable o rompible'. Pero las definiciones subjetivas están derivadas de la experiencia, de modo que si esperamos que los demás entiendan lo que queremos decir -si no, no la usaríamos- será porque suponemos que ellos han tenido esas mismas experiencias. Identifiquemos esas experiencias comunes, y podremos enunciar una definición objetiva.

En WordReference proponen como antónimos 'líquido', 'gaseoso' y 'frágil'. Más que 'frágil', yo diría 'endeble': muchos objetos de vidrio son frágiles y sólidos al mismo tiempo. En cuanto a 'líquido' y 'gaseoso', evidentemente no son antónimos, sino precisamente los otros dos ejemplares que completan su categoría y que por lo tanto, por contraposición, definen el concepto de 'sólido' en su segunda acepción. Las definiciones por contraposición son mucho más inequívocas.

En el DRAE, la segunda acepción es incoherente. La referencia a las moléculas está incómodamente a caballo entre la definición científica y la coloquial. ¿Y cómo determinaremos ese gran grado de cohesión? Si lo hacemos a ojo, entonces no me hablen de moléculas, y si usamos un aparato de medida, especifiquen valores numéricos.

La acepción de la moneda de oro estaría mejor en un diccionario de la lengua histórico, acompañada por supuesto de referencias cronológicas. 

En la quinta acepción sobra el adjetivo 'material'. La geometría trata de abstracciones, no de objetos materiales. Por esa misma razón, en lugar de 'objeto' yo diría 'figura'. 

La tercera acepción es quizá la que más se aproxima al significado del inglés 'robust', aunque a mí me parece más bien una definición de irrefutable. Lamentablemente, las conclusiones a las que se refiere el título inglés están basadas en un modelo de software, es decir, dependen de una conjetura. Por consiguiente, está por dilucidar si responden o no a 'razones verdaderas'. En ese sentido no parece, pues, que sean 'sólidas'.

Curiosamente, la palabra 'robusto' significaba originalmente 'fuerte y resistente como el roble'. Se sobreentiende, pues, que la madera de roble era la más resistente conocida por aquellos primeros usuarios. Lo cual nos proporciona ya un primer componente semántico objetivo: el grado máximo en una escala de mayor a menor. Hay maderas más blandas y maderas más flexibles, en diversos grados que incluso podríamos determinar experimentalmente.

¿Qué tienen en común la blandura y la flexibilidad? Que podemos evidenciarlas ejerciendo presión, en el primer caso, y causando torsión, en el segundo. ¿Son esas las experiencias comunes que andábamos buscando? Al menos, parecen buenas candidatas. Lo suficiente para intentar una definición objetiva de nuestra palabra. ¿Se atreverá algún lexicógrafo a intentarlo? El tiempo dirá.

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